miércoles, 9 de marzo de 2011

SOBRE CARTAS DE AMOR



"Sobre Cartas de Amor" es el título de una poesía de Mario Benedetti; me pasa con la poesía que no puedo memorizarla verso a verso, pero me quedan siempre uno o dos repicando en la memoria, que resumen la idea total del poema. Dice Benedetti que una carta de amor no es el amor, sino "Un informe de su ausencia"




SOBRE CARTAS DE AMOR 



Una carta de amor
No es un naipe de amor
Una carta de amor tampoco es una carta
Pastoral o de crédito / de pago o fletamento

En cambio se asemeja a una carta de amparo
Ya que si la alegría o la tristeza
Se animan a escribir una carta de amor
Es porque en las entrañas de la noche
Se abren la euforia o la congoja
Las cenizas se olvidan de su hoguera
O la culpa se asila en su pasado

Una carta de amor
Es por lo general un pobre afluente
De un río caudaloso
Y nunca está a la altura del paisaje
Ni de los ojos que miraron verdes
Ni de los labios dulces
Que besaron temblando o no besaron
Ni del cielo que a veces se desploma
En trombas de escarnio o de granizo

Una carta de amor puede enviarse
Desde un altozano o desde una mazmorra
Desde la exaltación o desde el duelo
Pero no hay caso / siempre
Será tan sólo un calco
Una copia frugal del sentimiento

Una carta de amor no es el amor
Sino un informe de su ausencia   

Anteriormente publiqué la crónica de mi primer viaje a Cuba, a reencontrarme con mi amor, a quien no había visto personalmente nunca, pero con quien estuvimos escribiéndonos cartas de amor durante nueve meses (de donde resultó que al abrazarnos en el Aeropuerto José Martí, "nos nacimos", como podría decir con mucha más autoridad y poesía, otro uruguayo, Eduardo Galeano) Tengo una caja de zapatos en mi placard, sobre cuya tapa escribí con fibrón rojo: "INFORMES DE TU AUSENCIA", donde guardo las cartas y fotos que recibí por esos días, aunque nuestras comunicaciones fueron sobre todo por Internet, y desde luego, por teléfono...

Llegué a La Habana el 5 de marzo de 2005, y seis días después, el 11 de marzo, nos casamos. Pasamos casi un mes juntos, pero transcurrieron luego cuatro meses para que él obtuviera la visa a fin de radicarse en Argentina, los trámites burocráticos para lograrlo, en ambos países, duraron en total un año.

Pero llegó el momento de separarnos, luego de un mes de luna de miel...aquello fue desgarrador. También escribí una pequeña crónica de viaje, que aquí comparto. Y si se nota alguna cursilería, ya lo dije anteriormente, LA VIDA NO ES LITERATURA:



4/4/05: Mi vida, hace una hora que hablamos por teléfono, qué suerte poder hacerlo, qué necesario nos será mantener una comunicación frecuente en este tiempo de separación. Ayer, durante el viaje en avión te escribí algunas cosas, pero la “crónica” quedó inconclusa: me faltó anotar que la ciudad de Buenos Aires iluminada en medio de la negrura nocturna es sencillamente fabulosa, cuando la veía no dejaba de pensar en vos, en que disfrutarás muchísimo de ese espectáculo cuando por fin vengas. Ahora va lo que escribí en mi agendita, con la peor letra posible...



Vuelo 360 La Habana – Bs As, 03/04/2005

El avión despegó con 15 minutos de retraso. Lo había abordado a las 12.05, es decir que podríamos haber estado abrazados al menos media hora más; ya Cubana nos debe unas cuantas horas robadas, las del sábado 5 de marzo y también de hoy. Ahora son las 13.10 y ya sobrevolamos el Mar Caribe. Se ha estabilizado la máquina, por lo tanto no veo más que el ala y algunas nubes. Pero cuando despegó (no sabía si estarías todavía allí, había algunas personas en el lugar desde el que pensabas quedarte a verme salir, pero era imposible distinguir fisonomías), durante unos minutos pude distinguir los lugares que recorrimos juntos: la Plaza de la Revolución con  su “raspa”, el Capitolio, La Habana Vieja, los grandes hoteles, la Bahía, y el mar, el majestuoso mar que no me cansaré nunca de admirar. Me sentía desolada por dejar Cuba, por dejarte, mi amor, porque me parece que pasará una eternidad hasta volverte a ver.
Si el 5 de marzo sentí que era un sueño abrazarte por fin, ahora me parece un sueño haber vivido estos 29 días con sus 30 noches junto a vos, Orlando, mi esposo, adorado hombre mío. Me agobia pensar en que todavía quedan trámites por hacer para que puedas viajar a Bs As. Pero el lunes recobraré las fuerzas que necesito para encarar esta nueva etapa de lucha. Necesito imperiosamente reencontrarte en Bs As, y como te lo dije en el Aeropuerto hace unas pocas horas, luego NO QUIERO MÁS SEPARACIONES. Todo entre nosotros es maravilloso; aún los días de tu fiebre y la zozobra que pasé con tu enfermedad. No hemos hecho otra cosa que amarnos. Tengo conmigo mucho más que el regalo que me hiciste esta mañana: tengo tu corazón y tu piel en la mía (a veces el amor nos hace decir cosas cursis, pero no importa)

16.20 (hora de Cuba) Parece ser que hace rato que sobrevolamos ya el continente sudamericano. No pude verlo, un poco porque dormía y otro tanto porque hay demasiadas nubes, gruesas nubes que lo ocultan todo. Unas dos horas después de salir se vio la isla de Jamaica (te lo digo para que lo tengas en cuenta cuando te toque viajar) Mis compañeros de asiento son una pareja, no hemos cruzado casi palabra. Ella duerme, él lee, son dos chicos muy jóvenes.
Almorcé muy rico: ensalada de lechuga, pepino y pimiento; queso fundido con dos galletitas, y lasagna como plato principal. De postre una “panetella” de chocolate, y luego café. Las azafatas son muy simpáticas y atentas, una de ellas iba en el avión que me llevó a Cuba, se lo dije y se asombró, “¡qué memoria!” me dijo.
Me pregunto qué harás a estas horas, sin mí, por primera vez en tantos días. Mi amor, mi corazón, cuánto amor me has dado, cuánto amor, tanto que me desborda, y yo que tenía tanta necesidad de tu amor. Qué hombre generoso, qué amante pródigo me ha deparado la vida, si me dan ganas de tener un dios para agradecérselo.

Vengo escuchando la música cubana que hemos compartido, la que hemos bailado: Son de la Loma, El manisero, La bella cubana... tengo en mi oído tu voz cantándome, tengo en la memoria el deleite de verte y sentirte bailar con tu gracia de muchacho feliz... mi amor... si estaba enamorada hace un mes, hoy ya no sé decir cuánto, de qué manera te amo.

18.30 (hora de Cuba) Después de la merienda (rara, no estuvo buena como el almuerzo), vuelvo a escribir. Hace más de una hora que volamos otra vez sobre nubes y mar... es extraño, pero creo que vamos por encima del Pacífico, porque el sol está clara y definidamente a mi derecha, es decir, al oeste, estamos volando hacia el sur, así que supongo que el avión ingresará al continente por Chile. Si es así, vamos a cruzar la cordillera de Los Andes, ¡lástima que será ya de noche! Faltan menos de tres horas para llegar a Ezeiza, me pregunto quién irá a esperarme.
Hace ya siete horas que nos separamos. No te imaginas, mi amor, cómo te extraño.

Parece que el avión se desvió para evitar tormentas. No se ve ahora el mar, sólo una gruesa, compacta capa de nubes allá abajo. Vamos a 37.000 pies de altura (¿unos 11.000 metros?) Debe quedar menos de una hora de sol, ya todo tiene un tinte rojizo, rosáceo.

19.10: De repente, surgió Venus ante mi vista: nuestro astro guía por estos días mi amor.

20.25: Hace un rato largo que vengo viendo luces de ciudades y pueblos. Supongo que ya estamos sobre la provincia de Santa Fe, o sobre la de Bs As, ya falta poco para llegar. Sigo con mi reloj en hora de Cuba, porque así te siento más cerca...


Laura Aliaga - 2005





2 comentarios:

  1. Estoy tratando desde temprano de compartir esta publicación por Facebook pero surge un error y no puedo...

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  2. ahora ya pudiste...lo voy leyendo en cuotas...que duran lo que tu futura nietita dispone con sus patadazas...no puedo permanecer mucho sentada. La historia de pelicula de sus abuelitos...

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